El gasto de bolsillo que los mexicanos destinan a sus medicamentos cada vez es mayor, lo cual impacta en la situación financiera del país y la economía familiar. “Los artículos del sector salud tienden a incrementar sus precios más rápido que la canasta básica, si consideramos que los precios de los medicamentos siguen en aumento, la presión de este gasto sobre las finanzas públicas y sobre la economía de las familias se torna muy relevante”, declaró Mónica Hurtado, maestra en promoción de la salud y desarrollo social, y parte de la red de especialistas de Soy Paciente.

En una comparativa entre la inflación general contra la inflación en el sector salud, la segunda es 1.7 puntos porcentuales mayor.  Según la última Encuesta Nacional de Salud, el 73% del gasto total en salud es de bolsillo, esto coloca a México como el segundo país que más destina a este rubro en el mundo y una de las cifras más altas de América Latina. Los porcentajes correspondientes a Colombia, Costa Rica y Uruguay son de 15%, 25% y 16%, respectivamente mientras la cifra promedio de los países de la OCDE es de 14%.

“Si bien este gasto se distribuye de manera casi homogénea, las familias asignan proporciones similares a la atención de la salud indistintamente de su nivel socioeconómico, por tanto el gasto agrava la desigualdad no sólo por el tipo de atención recibida en función del ingreso, sino también por el posible impacto que las enfermedades catastróficas pueden tener sobre la economía familiar”, añadió Mónica Hurtado.

La prueba para diagnosticar el COVID en hospitales privados, tiene un rango de costo que va de 6 mil  a 10 mil, y en ciertos casos puede aumentar hasta 25 mil, mientras que en los hospitales que no cuentan con este examen en particular, ofrecen un barrido virológico que incluso llega a costar 40 mil. Estos precios son considerablemente más elevados y superan en al menos en 230% al costo promedio señalado por la Subsecretaria de Salud, la cual informó que el costo de producción de una prueba de detección de coronavirus tiene un costo de 2 mil 300.

Hoy los hospitales privados, donde reside el 15% del gasto de bolsillo de las familias mexicanas no están obligados a publicar precios antes de brindar un servicio. Esto no permite a los pacientes contar con todos los elementos para decidir de manera informada dónde recibir atención médica.

“Lo anterior deja de manifiesto la urgencia de exigir en los servicios de salud indicadores que permitan a los pacientes conocer el costo de los servicios para administrar con eficiencia sus recursos y que puedan comparar a los diferentes prestadores de servicios y elegir la mejor opción para el cuidado de su salud”, expresó la especialista.

Indicadores mundiales comprueban que el retorno a la inversión en salud es alto, por cada 10% de incremento en la expectativa de vida se genera un incremento de 4% en el Producto Interno Bruto de un país.

 

 

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