•  El INEGI reveló que debido al incremento en el gasto de bolsillo que se agravó con la pandemia, se generó una tendencia hacia el empobrecimiento de las familias mexicanas
  • Los aumentos de los costos en los hospitales privados han sido del 15 al 20%, muy por arriba de la inflación general de 5.59%:Profeco

El incremento del 40% en el gasto que las familias mexicanas están destinando a su salud*, ha expuesto la necesidad de fortalecer la regulación en los servicios privados de salud, debido a que ahí se están registrando mayores prácticas de abuso y falta de transparencia con los pacientes.

Hoy los hospitales privados, donde reside el 15% del gasto de bolsillo de las familias mexicanas, no están obligados a publicar precios antes de brindar un servicio. Esto impide a los pacientes contar con todos los elementos para decidir de manera informada dónde recibir atención médica, por ello se requieren servicios de salud con indicadores que permitan a los pacientes conocer protocolos médicos y el costo de los servicios.

“Antes de hacer cualquier intervención o prescripción, los pacientes tienen derecho al conocimiento informado, esto significa enterarlos de qué les van a hacer, por qué se los van a hacer, qué consecuencias tienen, cuánto les va a costar, y qué se espera lograr con el tratamiento. Ello permitiría desacelerar el crecimiento de la inflación médica”, agregó el Dr. Hernández Lezama.

De acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), los aumentos de los costos en los hospitales privados han sido del 15 al 20%, esto es casi tres veces la inflación general, que es de 5.59%. El costo promedio de atención por covid-19 es de 546 mil 819 pesos en hospitales privados; sin embargo, 75 por ciento de los casos superan el monto a consecuencia de las presiones inflacionarias.

“La pandemia complicó la salud de miles de mexicanos. La atención médica y su demanda actual requieren el reconocimiento a los derechos del paciente como una prioridad de salud para que tome decisiones mejor informadas con respecto a su tratamiento médico”, declaró el Dr. Luis Fernando Hernández Lezama, integrante de la red de especialistas de Soy Paciente.

Los artículos del sector salud tienden a incrementar sus precios más rápido que la canasta básica, si consideramos que los precios de los medicamentos siguen en aumento, la presión de este gasto sobre las finanzas públicas y sobre la economía de las familias se torna muy relevante. Recientemente, el INEGI reveló que debido al incremento en el gasto de bolsillo que se agravó con la pandemia, se generó una tendencia hacia el empobrecimiento de las familias mexicanas.

Por ello, desde Soy Paciente hacemos un llamado a la urgente cooperación de los actores del sector para fortalecer el sistema de salud y que los pacientes tengan las bases que requieren para exigir mejoras en los servicios y cuenten con el conocimiento de su pleno derecho de recibir atención médica sin importar su nivel socioeconómico, afiliación o condición social.

Cabe resaltar que, según la Organización Mundial de la Salud, el retorno a la inversión en salud es alto, por cada 10% de incremento en la expectativa de vida se genera un alza de 4% en el Producto Interno Bruto de un país. Según el organismo, el dinero que se destina para atención médica, no debería rebasar un 20% del gasto de bolsillo. En México, ese porcentaje aún se encuentra cerca del 45%: más del doble de lo considerado como ideal.

Por lo anterior, reconocemos y celebramos los esfuerzos que se han realizado desde el Senado de la República para legislar a favor de los derechos de los pacientes y así fortalecer la regulación de los servicios privados de salud a fin de brindar mayor transparencia en los precios y calidad de dichos servicios.

*Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP)https://ciep.mx/interrupcion-de-los-servicios-de-salud-por-covid-19-implicaciones-en-el-gasto-de-bolsillo/

Dr. Luis Fernando Hernández Lezama 

Participó como Secretario Técnico Adjunto del Gabinete de Salud en la Presidencia de la República Mexicana (1984-1989), y Coordinador de Asesores de la Subsecretaría de Regulación y Fomento de Sanidad de la SSA (1989-1995 y nuevamente de (1999-2001). Integrante del equipo negociador del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), del ALCA, APEC y Tratado de la Unión Europea de 1992 a 1997. En 1998 fue Consultor Especializado de UNO / FAO en las oficinas centrales de Roma, Italia y Sub-Procurador de Auditorías Ambientales de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente para el período 2001-2003.

Fue Coordinador General del Programa de Modernización de la Regulación Sanitaria de la SSA durante 1989-1995. Miembro del Consejo Consultivo de Salud Digna AC, miembro Honorario del Comité Externo de Evaluación de Centros de Investigación de Conacyt y miembro del Consejo Latinoamericano de Información de Alimentos y Salud (CLIAS).

Estudió Psicología en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Hizo estudios de postgrado en Neurofisiología y Neuropsicología en la Facultad de psicología de la UNAM y Administración y Planeación Estratégica en la Universidad Europea de Negocios.  Fue Coordinador de la Maestría en Ciencias de Rehabilitación Neurológica de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco y Profesor de Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM.

 

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